¿Cada cuanto es conveniente entregar un premio a un niño para mantener su motivación en un curso deportivo?

hola

Un amigo está organizando un curso deportivo y me ha hecho esa pregunta ¡Casi nada! A los profesionales de la educación os sorprenderá esa pregunta pero hay mucha gente que se relaciona con niños que no conoce las teorías del aprendizaje y les suenan campanas conductistas altamente peligrosas en manos de según qué educadores/instructores.

Tras el sopetón inicial de la pregunta, me he puesto a refrescar las teorías de aprendizaje y educación para explicarle al amigo  de la mejor manera posible que los niños no son ratones. Aquí dejo las conclusiones que he sacado de su aplicación.

La secuencia:

1. individuo hace la acción. 2. se le entrega una recompensa->3. el individuo mantiene/mejora su motivación

pertenece a un paradigma conductista. Es una estrategia mecanicista que da resultados con animales, bebés y niños para reforzar una conducta o hábito, pero su única aplicación al ámbito educativo/instrucción resulta simplista y poco realista. Todos sabemos que nuestra motivación tiene un componente más complejo.

http://www.sxc.hu/browse.phtml?f=download&id=1074542

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Para mantener la motivación de una persona hacia una actividad hay que tener también en cuenta el paradigma cognitivo, el paradigma constructivista y el socio-histórico. Pero para no liar a mi amigo y a quien busque aquí cómo mantener la motivación de un niño en un curso deportivo con el cognitivo será suficiente.

En el paradigma cognitivo  la motivación académica viene dada por tres componentes según Pintrich y De Groot (1990):

El componente de valor que el niño le da.

Eccles define 4 tipos de componente de valor:

  • Valor de logro->importancia de hacerlo bien

  • Valor intrínseco.->satisfacción por hacerlo

  • Valor de utilidad.->qué utilidad va a tener

  • Valor de coste.->esfuerzo que debe hacer

Pensando en el valor de un curso deportivo, habrá que tener en cuenta el valor intrínseco y el valor de coste para que la participación sea exitosa.

El componente de expectativa. Soy capaz de hacerlo?

Según Bandura, “si lo voy a conseguir (el resultado de la evaluación depende de mí) estoy más motivado”.

Cuando sabemos que nuestros resultados dependen de nuestra dedicación y esfuerzo nos sentiremos responsables de nuestros fracasos pero capaces de darle la vuelta a la situación.

Hay que tenerlo en cuenta a la hora de diseñar la evaluación. Si pedimos al niño más de lo que puede dar, abandonará.

El componente afectivo.

Se me ocurren como ejemplo de este componente.

-Disfruta en las clases, independientemente de la evaluación.

-Obtiene reconocimiento externo de familiares

-Tiene relaciones sociales que en otro entorno no tiene.

Así pues, teniendo en cuenta estos tres componentes de la motivación, el éxito de un curso deportivo dependerá de:

1.-Al niño le guste ese deporte (sí, es obvio)

2.-El niño no lo pase mal para hacer la actividad. (vestuarios confortables, zona de entreno agradable, desplazamientos fáciles al entreno).

3.-Ell objetivo sea conseguible y sólo dependa de él.

4.-El niño se lo pasa bien en el entreno, más allá de la práctica del deporte en sí.

Estos cuatro factores serán los que marquen el éxito de la participación en el curso y su continuidad.

No obstante, el reconocimiento ante personas importantes para él forma parte del componente afectivo.

En este sentido,

  • Dar un certificado de superación satisfactoria del curso no tiene valor para el niño. Lo que sí tiene valor y sirve como premio es una ceremonia de reconocimiento ante terceros.

  • Una “jornada demostración” al final del curso también es muy recomendable para que el niño (y la familia) queden enganchados al curso. Nótese que digo demostración y no competición. El niño en esa jornada demostrará sus logros sin posibilidad de fracaso.

No es conveniente relacionar la evaluación con “la jornada demostración” dado que si la evaluación no ha sido buena, exponerlo ante terceros será perjudicial.

El sentido de la evaluación es ver en qué se ha mejorado y qué es necesario mejorar. Así, la evaluación de competencias deberá ser continua. El niño sabe desde el principio cuales son los objetivos a conseguir y no se creará una situación especial para evaluar. Si debe saber hacer una actividad lo sabe desde el principio, y cuando durante el entreno lo consigue se da por evaluado. Esto supone un esfuerzo continuo del niño ante el objetivo y evita el “voy al entreno a pasar el rato y cuando me evalúen ya me esforzaré” (estrategia académica errónea muy común).

Que evalúen lo que voy aprendiendo no es causa de ansiedad sino de satisfacción porque valoran lo que aprendo. La ansiedad relacionada con la evaluación viene dada por el ambiente de situación extraordinaria creado, más que por la evaluación en sí. Debe ser vista con normalidad por el niño y por ello debe ser continua.

Bibliografía:

Jose Carlos Núñez. Motivación, aprendizaje y rendimiento académico.. Universidad de Oviedo.

http://www.educacion.udc.es/grupos/gipdae/documentos/congreso/Xcongreso/pdfs/cc/cc3.pdf

Pintrich, P.R. (2000b). An achievement goal theory perspective on issues in motivation

terminology, theory, and research. Contemporary Educational Psychology, 25, 92-104.

Eccles, J.S., Adler, T.F., Futterman, R., Goff, S.B., Kaczala, C.M., Meece, J.L. y Midgley, C.

(1983). Expectancies, values and academic behaviors. 

Bandura, A. (1982a). Self-efficacy mechanism in human agency. American Psychologist, 37,

122-147. 

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